El proceso creativo: qué es y cómo estimularlo

El proceso creativo: qué es y cómo estimularlo

“Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”.

Esto lo dijo nada más y nada menos que Pablo Picasso, y todos los grandes artistas y profesionales que viven de la creatividad entienden de esto muy pero muy bien.

Diseñadores gráficos, escritores, creadores de contenido, creativos en general saben que no pueden esperar ese rayo de inspiración, saben que al momento de tener un nuevo proyecto tienen que empezar a trabajar en él, y que el primer, segundo o tercer boceto no van a servir de nada, pero de alguna forma en el camino la musa les va a sonreír y crearán algo totalmente deslumbrante.

¿Existe una clave maestra? 

De esta forma funciona el proceso creativo para muchos, pero ¿qué pasa cuando no es así? la verdad es que este es un proceso muy subjetivo, cada persona tiene una forma distinta de inspirarse y crear. Algunos se concentran netamente en lo que están haciendo y no pueden recibir ningún estímulo del mundo exterior porque rompería su hilo de concentración y otros necesitan estar haciendo muchas cosas a la vez para poner sus cerebros a trabajar.

Cabe destacar que este proceso no es lineal, lo que significa que aunque tenga pasos a seguir no tienen un orden, tu le das el orden según como te sientas cada vez que avanzas en él y la verdad es que muchos teóricos han tratado de descifrarlo y encasillarlo, categorizarlo y escribir su verdad absoluta al respecto, pero no lo consiguen. Por ello podemos aseverar que: No, no existe una clave o llave mágica. 

 

 

Pero sí existen algunas guías que puedes seguir…

Aquí entra perfectamente eso de cada cabeza es un mundo. Entonces ¿cómo podemos echar la máquina a andar? Según G Wallas, el proceso tiene estas etapas:

Preparación.

Es una fase de trabajo y esfuerzo en la que recogemos información sobre el problema a resolver o la tarea a realizar. Esta fase es consciente y voluntaria, y puede incluirse en ella todo el estudio o proceso formativo previo del artista. En ella hunde sus raíces la creatividad posterior, ya que sin ella sería imposible producir resultados originales.

Incubación.

Para Wallas la incubación es un periodo en el que no se piensa de forma voluntaria o consciente en el problema o tarea, y en el que tienen lugar una serie de sucesos preconscientes. Podría decirse que durante esta fase el cerebro sigue trabajando aunque no seamos conscientes de ello.

Iluminación.

En esta fase empiezan a emerger las ideas que nos acercan a la solución. Se trata de una especie de flash o click instantáneo en que surge una idea original de forma inesperada. Algunos autores la han denominado la experiencia ¡Eureka! Sería el resultado de las fases anteriores, y llevaría directamente a la solución creativa.

Verificación.

Aunque podríamos pensar que el proceso creativo termina con ese emocionante momento que supone el flash de la iluminación, la cosa no se acaba ahí.

Para que la creatividad dé sus frutos hay que ponerse de nuevo manos a la obra y utilizar nuestras habilidades de pensamiento analítico para dar forma final a esa idea de manera que pueda ser transmitida a una hipotética audiencia. Y es que algunas de las ideas creativas se pueden perder fácilmente porque no están empaquetadas de forma correcta o consumible.

De cierta forma Wallass nos confirma la célebre frase de Picasso, la inspiración nos va a encontrar trabajando, como leyeron, la iluminación es una de las últimas etapas del proceso, denotando que el bombillo va a prender después de haber prendido los motores.

 

                                                                       

Pero ¿Cómo podemos fomentar nuestra creatividad?

Con estos ejercicios podrás lograrlo:

  1. Leer, leer mucho, leer a toda hora. Esto nos ayuda a muchas cosas, primero nos relaja y entretiene, luego nos ayuda a desarrollar los pensamientos cognitivos, la memoria y la creatividad.                                                                                    
  2. Escuchar música: la música ayuda a desarrollar la mente y la creatividad de manera incuantificable.                       
  3. Cuestionar todo: preguntar por todo y conocer el funcionamiento de las cosas responde a nuestra sed de conocimiento y nuestra naturaleza curiosa y esto nos ayuda mucho en el apartado creativo.                                      
  4. Realizar tormentas de ideas: escuchar ideas de otras personas y aportando las propias ayuda a obtener un mejor resultado, pueden desarrollarse en conjunto y catalizar la creatividad.

A nosotros nos encanta conocer estos detalles para mejorar día a día la generación de ideas únicas ¿y a ti? ¿te resulta interesante como funciona la generación de ideas en nuestro cerebro?

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